Descripción de la especie
Abies guatemalensis, comúnmente llamado pinabete, fue descrito inicialmente por Rehnder en 1939. Es una especie endémica regional de las montañas altas de Guatemala, Salvador, Honduras y México. Para Guatemala está descrita la variedad A. guatemalensis tacanensis (Lundell) Martínez (Fig. 1) (Strandby-Andersen et al. 2006).
Pertenece a la familia Pinaceae y puede alcanzar una altura de 50 m, con un diámetro a la altura del pecho de 1-1,5 m. Es una especie monoica, con una forma piramidal en etapas adultas, creando bosques densos y bien estructurados. La corteza es relativamente lisa, de color castaño, grisáceo o rojizo; con la edad va adquiriendo algunas grietas con vejigas resinosas. Las ramas principales están dispuestas horizontalmente, mientras que en la copa se mantienen erguidas. Éstas pueden crecer desde la base del tronco, siempre que tenga un espacio lo suficientemente amplio. Las hojas son aciculares y coriáceas, miden de 1 a 4,6 cm de largo y llegan a tener hasta 2,2 mm de ancho. El haz tiene un color oscuro lustro y el envés es ligeramente más claro dando una apariencia plateada. Están dispuestas en forma de espiral que parecen estar en dos filas y poseen canales resiníferos. Los conos son de color azulado, ovalados y resinosos, en su madurez miden entre 8,5 a 11,5 cm de largo con un diámetro de 4,5 a 5 cm, son erguidos, insertados en el eje, orientados hacia lo alto cuando están a punto de ser polinizados. Las semillas tienen un tamaño de 8 a 10 mm, de color castaño claro provista de un ala membranosa de hasta 15 mm de largo. La producción de semillas es abundante cada dos o tres años (González 2005, INAFOR 1977).

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El ciclo de vida del pinabete en vida silvestre no está documentado, se tiene registros de las etapas de desarrollo de conos y producción de semillas. Las flores masculinas son solitarias (
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) y florecen en el tercio inferior del árbol, justo de los brotes de la temporada anterior, en la parte axilar de las hojas. Florece entre mayo y junio. La producción de semillas comienza desde octubre, los conos maduran desde de noviembre hasta enero y se caracteriza por el cambio de color en las escamas de los conos de color azul-verdoso a un verde obscuro o púrpura y exuda gotas de resina. Los conos se desintegran cuando están completamente maduros (Strandby-Andersen et al 2006, de MacVean 2002).
Hábitat

Esta especie se distribuye en bosques montanos húmedos que se encuentran en rangos altitudinales de 2 400 a 3 500 m de altitud. Son bosques que se mantienen con condiciones de clima templado y se ha determinado que los rangos óptimos para el desarrollo de la especie están entre los -4°C hasta 27°C (González 1979), aunque otros autores indican que la especie se adapta mejor a rangos entre -2°C a 14°C (García 1993 citado por Reynoso 2008). En cuanto a las precipitaciones, las zonas de distribución no suelen tener períodos menores a 1 000 mm anuales, aunque se indican precipitaciones óptimas para el desarrollo de la especie entre 1 500 a 3 000 mm anuales, con una humedad relativa de 80% (González 1979). Abies guatemalensis se adapta a suelos profundos bien drenados con contenido de materia orgánica de 2.5% a 5%, con un rango de pH de 5,4 a 6,5, con horizontes del subsuelo de arcilla arenosa (Díaz 1993 citado por Reynoso 2008).
En Guatemala el pinabete puede encontrarse en tres tipos de asociaciones boscosas:

  • Bosque puro, donde la presencia de otras especies arbóreas es muy ocasional y por ende el pinabete es la especie dominante. Actualmente las regiones donde se encuentran esta asociación pura de pinabete son en los municipios de Huehuetenango y San Marcos (ver Figura 2), cuyo rango altitudinal está entre 3 100 a 3 400 m (CONAP/INAB 1999 citado por González 2005)
  • Bosque mixto de coníferas, donde A. guatemalensis se encuentra asociada con otras pináceas como Pinus ayacahuite (pino blanco), Pinus montezumae (pino macho), Pinus hartwegii (pino de las cumbres), raras veces con Pinus pseudostrobus (pino triste); o cupresáceas como Cupressus lusitanica (ciprés). El pinabete suele ocupar el primer o segundo lugar de dominancia. Estos bosques se encuentran generalmente entre 2 800 a 3 200 m (CONAP/INAB 1999 citado por González 2005, González 1979).
  • Bosque mixto con latifoliadas, donde el pinabete aparece asociado con especies de hoja ancha, como la fagácea Quercus spp. La dominancia generalmente la presenta Quercus (CONAP/INAB 199 citado por González 2005, Strandby-Andersen et al. 2006)


Distribución
En Guatemala esta especie se encuentra distribuida por 10 municipios que corresponden a Huehuetenango, San Marcos, Quetzaltenango, Totonicapán, Quiché, Sololá, Chimaltenango, Jalapa, Chiquimula y Zacapa (estas dos últimas, en la zona que se conoce como Sierra de las Minas) (Figura 2). La cobertura actual de la especies es de 25 812 ha, contrastadas con las 55 858 ha de distribución histórica. A pesar de que a simple vista tiene una amplia superficie de distribución, la amenaza principal que afrontan estos bosques es el grado de fragmentación. El tamaño promedio de los fragmentos de bosque es de 522 ha, pero casi el 80% tiene menos de 100 ha y de éstos, un 55% tiene menos de 25 ha. Las mejores poblaciones se encuentran en tierra municipales de Totonicapán con 16 500 ha y Todos Santos en Huehuetenango con 2 700 ha; y el área protegida de Sierra de las Minas con 1 300 ha (Strandby-Andersen et al. 2006, Velásquez 2005).
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Regeneración natural
Poca información está disponible sobre la polinización y dispersión de semillas de Abies guatemalensis, y un poco más sobre la producción de semillas y la germinación. Para el género Abies ya se reportan bajas tasas de germinación (entre el 25 al 60%), pero para A. guatemalensis se reporta de 2 al 15% de germinación (CAMCORE 1985 citado por Strandby-Andersen et al. 2008, de MacVean 2002, Kollmann et al. 2008). Estos bajos porcentajes de germinación explican uno de los factores de la lenta regeneración natural de esta especie.

Estudios in situ han detectado una regeneración natural desigual y esparcida, con un promedio de 320 reclutas/ha-1, lo cual es una taza muy baja comparada con las 3 000 reclutas/ha-1 detectada en una especie muy cercana genéticamente, A. hickelli, en México. De los factores que se relacionan positivamente con el proceso de regeneración está la altitud (a mayor altitud mayor registro de regeneración) y el pH ácido del suelo. Así mismo, se detectó que la emergencia de las plántulas está relacionada positivamente con la cobertura del dosel de los árboles (80-85%), lo que demuestra que esta especie necesita de cierto grado de sombra para la germinación y el crecimiento de los primeros años de las plántulas. Sin embargo, no tienen el mismo efecto en las plántulas más desarrolladas o árboles jóvenes, que al parecer necesitan de espacios más abiertos para continuar su crecimiento (Aguila Bello 2000 citada por Kollmann et al. 2000, González 2005, Kollmann et al. 2008).

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